La mayoría de marcas que vienen a Fetén llegan después de pasar por dos o tres agencias que vendían planes de comunicación de cuarenta páginas y entregaban PDFs que nadie iba a leer. Lo cobraron. La marca, mientras tanto, no creció.
No es casualidad: el negocio del marketing tradicional sigue construido sobre opinion-as-deliverable y horas facturables. La pregunta no es si tu agencia trabaja, es si lo que entrega mueve el negocio.
Cinco preguntas antes de firmar
- ¿Qué métrica concreta vamos a mover? No vale “más visibilidad”. Vale leads cualificados al mes, ROAS objetivo, tasa de conversión post-click.
- ¿Cuándo veré el primer impacto? Si te dicen “depende”, pide un plazo razonable con condiciones — sin compromiso, sin urgencia honesta, no hay foco.
- ¿Quién está al frente del proyecto? Si lo presenta un senior y lo ejecuta un junior solo, el resultado se nota. Pide nombres.
- ¿Cómo me reportáis? Un dashboard al que tengas acceso permanente, no un PowerPoint mensual maquillado.
- ¿Qué pasa si los resultados no llegan? Las agencias serias tienen un plan B antes de empezar. Las que venden humo no.
Lo que no es una bandera roja
- Una agencia pequeña: si están bien organizados, pegan más fuerte que un big player.
- Que no sean baratos: lo barato sale caro cuando hablamos de marca y captación.
- Que cuestionen tu brief: si todo lo que tú dices les parece bien, no están aportando criterio.
Lo que sí lo es
- Promesas de “ranking #1 en Google en 30 días”.
- “ROAS de 8× garantizado” sin haber visto tu producto.
- Equipos que cambian de cara cada reunión.
- Reuniones largas sin actas con decisiones claras.
Si estás eligiendo agencia y quieres una segunda lectura honesta, escríbenos. No vamos a venderte nada que no podamos cumplir.